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Ocean Drive, Agosto 2004

Corina Hernández: Los ojos del Alma

“Tomar una cámara en las manos y darme la oportunidad de fotografiar es entrar en contacto con mi espíritu…mi ser. Es concentrar todos mis sentidos a través de un visor, perdiéndome en el tiempo, ausentándome de lo terrenal…” Así es Corina Hernández de Thermiotis, fotógrafa de profesión y artista de corazón, describe lo que es para ella su oficio, cuya mayor virtud es permitirle plasmar en el papel su modo de ver la vida.

Trás el éxito de su más reciente exposición titulada Belleza Fragmentada, su nombre cada vez con mayor intensidad entre los entendidos y amantes del arte fotográfico: “Desde hace apenas dos años estoy haciendo un trabajo más comercial, antes trabajaba para mí, pero al llegar de Estados Unidos se desató una especie de cadena de sucesos que me fueron llevando a comercializar mi trabajo,” afirma Corina con seguridad, mientras adereza las virtudes del soporte digital: “Actualmente estoy enamorada de a fotografía digital, pues ofrece herramientas con las que puedo fusionar mi pasión por la pintura y la fotografía, complementando lo que quiero expresar.”

Corina Hernández de Thermiotis es una mujer que despide alegría por cada poro y que no teme ocultar sus casi cuarenta años bien llevados, suponemos que es porque no los aparenta. Tiene tres niños de sonoros nombres: Alexia, Jimmy y Alejandro, que son su razón de vivir y el objetivo principal de su lente. Es una persona avida de información, de conocimiento y de encontrar el lado bueno de todo lo que le cruza la mirada: “Estoy creando todo el tiempo, incluso muchas veces me levanto a las cuatro de la mañana a escribir y dibujar ideas que luego se convierten en proyectos.”

Aunque tiene un sinfin de metas trazadas de gran importancia, como coordinar una comunidad fotográfica para dar a conocer al mundo talentos hispanos en asociación con Terra, Corina espera nunca dejar de crecer ni perder la ilusión, y seguir dando lo mejor de si misma, para hacer felices a todos los que tenemos el gusto de contemplar sus obras de arte.